event 08 de Marzo, 2013

Lo que nadie ve

person Autor: Por Luis Francisco Piñeiro , abogado y periodista.
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Ocupados en la lucha diaria y normal, nuestro continente americano se mueve entre la economía y sus andariveles, la desigualdad social, la presión de los estamentos más desposeídos de la sociedad, la corrupción casi inherente a nuestros dirigentes y a la historia de nuestros pueblos y tantos otros problemas. Pero entre tanta ebullición, ocurren cosas que parece que nadie percibe o no quieren ver. Latinoamérica está aquejada por la inseguridad y los grupos violentos, desde las bandas semiorganizadas de jóvenes que se dedican al menudeo de la delincuencia pero son extremadamente violentos e incontrolables en el futuro, movimientos sociales que tras una pátina de lucha social promueven más desórdenes para justificar su existencia, intentando rememorar imágenes de los setentas que tanto dolor produjeron al igual que nulos resultados en la práctica, movimientos indigenistas que también ocultos tras la sombra de la circunstancias trágicasreales o magnificadas promueven la ocupación de tierras fiscales y privadas conformando en varios países un hecho social de relevancia y poco conocido, pero que se torna preocupante ante el cariz abarcativo de algunas manifestaciones que han provocado usurpaciones de tierras y asalto a refinerías y pozos petroleros, el crecimiento casi exponencial de los delitos rurales y diversas manifestaciones de inseguridad cada vez más incontrolables. Algunas de estas reacciones pasan las fronteras y comienzan a ser de interés estratégico ya que se producen en áreas limítrofes y se están ramificando con cortes de rutas y caminos, dándose el caso de cobro de peajes compulsivos. Ya hemos comentado en otros editoriales, el avance imparable del narcotráfico y sus consecuencias de violencia callejera y política, según el país que analicemos, además los tentáculos financieros del narco se expanden tenebrosamente en las redes bancarias e inmobiliarias de la región, blanqueando sus fondos en la economía real, los miles de departamentos vacíos que podemos encontrar en ciudades turísticas importantes nos marcan la veracidad del comentario de aquellos que temen la influencia del narco ante autoridades, políticos y empresarios. Con las especiales y únicas diferencias entre naciones, podemos afirmar que nuestra América está en peligro, ya dejamos de ser un lugar de paso hacia Europa y los EE.UU. sino que también el consumo de estupefacientes ha crecido de manera sorprendente, destrozando a parte de la juventud, sobrecargando al sistema de salud y extendiendo a un ejército de zombies, enfermos y agresivos por las calles de nuestras ciudades. Amércia Latina ha crecido mucho económica y socialmente en la última década, sacando de la pobreza a muchos millones de personas que pasaron a integrarse a la sociedad de forma digna y humana, como corresponde. Este maravilloso avance debe ser protegido y expandido a todos los que están al borde del camino. Para ello la seguridad es primordial no sólo por la propia vida de los ciudadanos, sino por la misma seguridad de los estados que ven una amenaza en ciernes, tal cual es la intromisión de grupos delictivos afectando la propia existencia de las organizaciones estatales. Lo privado y lo público están emparentados y debe armonizarse toda política y estrategia que tienda a proteger nuestros pueblos, en especial a nuestros jóvenes y a nuestra salud. Debemos poner todos los esfuerzos para bloquear los factores de riesgo, robustecer los controles migratorios y fronterizos, aunque esto vaya en contra de conceptos pseudo- progresistas, mejorar los controles internos en las FF.SS. y policiales, poner énfasis en la educación y en la prevención y ni un paso atrás en la potestad del estado y la justicia de imponer el orden y la ley, antes de que sea tarde.

Luis Francisco Piñero.

Autor: Por Luis Francisco Piñeiro , abogado y periodista.
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